En muchos países industrializados, se ha dado la tendencia de emplear jardines verticales en sus paisajes urbanos, no sólo con fines estéticos sino por los múltiples beneficios que estos traen para el ambiente y las personas.

¿Qué son los jardines verticales?

Los jardines verticales, también llamados muros verdes o fachadas vegetales son instalaciones cubiertas de plantas de diversas especies, cultivadas en una estructura especial que da la apariencia de un jardín, pero en vertical.

Esta vegetación crece sin ningún tipo de suelo, como las epífitas, el musgo, los líquenes, las orquídeas, los helechos y las bromelias. También se les conoce como plantas aéreas y utilizan de soporte a otras especies en lugar de enraizar al suelo, es por eso que son las ideales para estas estructuras.

Estos espacios se conocen desde hace años y son una solución a la contaminación atmosférica de las ciudades, de manera que es una técnica que combina perfectamente la vegetación con la arquitectura para mejorar la calidad de vida de las personas, todo de una manera eco amigable y aprovechando al máximo el recurso más escaso en las grandes urbes, el espacio.

Tipos de jardines verticales

Actualmente el número de tipos de jardines verticales cada vez es mayor pues se han venido actualizando las técnicas y métodos para desarrollarlos y adaptarlos al paisajismo urbano. A continuación, se explican cada uno de ellos:

Jardines verticales exteriores

Se muestran como muros vegetales que ayudan a mejorar la calidad del aire, favorecen la biodiversidad y controlan la temperatura del interior de la construcción.

Jardines verticales interiores

Son cuadros o muros vegetales ideales para lugares sin mucho espacio, como oficinas o departamentos.

Jardines verticales artificiales

Estos son perfectos para personas que no disponen de mucho tiempo para el cuidado de plantas. Se pueden colocar en el interior o en el exterior de una construcción y son igual de vistosos que los naturales, pero no ofrecen las mismas ventajas.

Beneficios de los jardines verticales

Diversos estudios han comprobado los efectos positivos de estas estructuras, algunos de ellos son los siguientes:

  • Reducen el efecto de isla de calor en los grandes núcleos urbanos.
  • Retienen el polvo y sustancias contaminantes, además de que filtran el 85% del aire, produciendo oxígeno.
  • Pueden reducir hasta cinco grados de la temperatura interior de un edificio en verano y mantenerla en invierno.
  • Sirven como aislantes, reduciendo hasta en 10 decibelios la contaminación acústica.
  • Son perfectos para habilitar áreas en desuso. Otorgando un lugar de esparcimiento para las personas y de enriquecimiento visual.
  • Actúan positivamente sobre el sentido del humor de las personas y su calidad de vida, mejorando su rendimiento y reduciéndoles malestares.

Consejos

Tener un jardín vertical es como tener uno convencional, también requiere de cuidados a los que hay que prestar atención, por eso te dejamos los siguientes consejos:

  • No olvides regarlos y fertilizarlos con regularidad.
  • Cuando sea necesario poda las plantas para que crezcan adecuadamente.
  • No lo riegues en exceso para evitar la humedad en la pared detrás del jardín. Puedes emplear una capa de plástico entre la pared y el jardín para prevenir esto.
  • Lee las características de las plantas que planeas tener en tu jardín y sigue sus instrucciones de riego, asegurándote de que sean las correctas para la estructura.

Los jardines verticales se adaptan con facilidad a una gran variedad de espacios, tanto exteriores como interiores y brindan ese toque de frescura, color y vida que las personas necesitan.